A medida que Tony asciende en el mundo del crimen, se convierte en un hombre cada vez más violento y paranoico. Su relación con su hermana Elvira (Michelle Pfeiffer) y su esposa Blanca (Ángela Assanti) se vuelve cada vez más complicada. La película culmina con una escena icónica en la que Tony Montana se enfrenta a sus enemigos en una masacre sangrienta.